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sábado, 1 de mayo de 2010

Archivos de Desprogramación - I

No puedo explicar el orgullo que produce tener producción gráfica propia del blog.
No es que yo tome un lápiz, pero me pone orgulloso igual.
Sobre todo por la talla de los contribuyentes.
Esta vez: María Eugenia Sandín.

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Para descargar el archivo y leerte esto cómodamente en el baño, el bondi o la cama, hacé click acá. (6 páginas)


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Por motivos X, mi amigo Tito le cuenta un día mis tribulaciones a su psicóloga, Alicia, y ésta le encarga que me pase el mensaje de que me regala una sesión.
Yo estaba en aquel momento intentando seriamente con un psicoanalista freudiano, el primero en mi larga vida que me pareciera inteligente al mismo tiempo que comprometido, pero dada una cantidad de circunstancias, estaba abierto a lo alternativo también.
Y no sabía que la primer sesión es, muchas veces, todo el tratamiento que Alicia aplica.
En ella aplica una técnica llamada “desprogramación” en la cual, mediante hipnosis liviana por relajación se instala la sugestión muy específica –aceptada por la persona, claro, como toda forma de hipnosis no funciona sin consentimiento del sujeto- de asumir con uno mismo el compromiso del autodesarrollo y la superación de los límites que impiden la autorrealización.
Esto, muy grosso modo.
Si quieren más info sobre la desprogramación, pueden revisar acá.

Una de las características más llamativas del método de Alicia, es que se ejerce a partir de la comunicación directa con el subconsciente, no mediada –mínimamente mediada, sería mejor dicho- por la interpretación de la conciencia.
Esto se logra a través del mismo estado de trance de la desprogramación, en el cual la información y contenidos del sub e inconsciente emergen de modo simbólico y se visualizan a la manera de los sueños lúcidos.
Más info sobre esto, acá.

En ambos casos, la persona entra en relajación, llega cerca del estado de sueño y, espontánea o dirigidamente, comienza a “ver” cosas, del mismo modo que se ven en un sueño.
Yo ya tenía experiencias propias, espontáneas, de este tipo de cosas, y bastante lectura al respecto.
Lo que no sabía, ni había experimentado, es que cuando la visualización se “dirige”, esto es, la persona que guía la relajación sugiere o indica cosas a encontrar, ver o hacer al sujeto que se relaja, igualmente hay un gran espacio a lo espontáneo.
Esa fue la primer sorpresa en el trabajo con Alicia: descubrir que ella podía darme una indicación clara pero abierta, a lo cual yo no me quedaba en blanco, ni respondía con algo que supiera de antemano o pudiera explicar ni, mucho más significativo, descartar como desprovisto de sentido.
Por más que no pudiera explicar el sentido de las cosas que visualizaba, no podía tampoco decir honestamente que no me parecieran importantes o cargadas de significado.
Siempre surge algo que se corresponde con las indicaciones pero es inesperado e inexplicable desde la perspectiva de lo que uno hubiera querido hacer o ver.
El ejercicio de la desprogramación en sí consiste en una sencilla visualización en la cual uno aparece en un cuarto y, previas idas y venidas que hacen a la cuestión de practicarla pero no de contarla, comienza a, literalmente, “sacudirse de encima” las cosas que inconscientemente ya tiene identificadas como trabas y límites a su realización.
La forma de “sacudírselas” es, dentro de la visualización, sacudir con fuerza los pies, primero uno y luego el otro, como buscando despegar algo que estuviera pegado a la planta.
Sorprendentemente, siempre ocurre algo en este momento. Siempre se despega algo.
Hay sentidos y significados asignados a los lados del cuerpo y a los objetos o sustancias que se desprendan de cada pie, pero ni las conozco todas (muchas se asignan intuitivamente), ni es necesario saberlas para la aplicación o descripción del ejercicio.
Y sí es necesario, por la remota casualidad de que algún lector un día se aplique este ejercicio, evitar las ideas preconcebidas al respecto, para garantizar la espontaneidad de las visualizaciones.
Por este motivo no cuento el ejercicio completo ni lo poco que sé sobre los emergentes simbólicos.
De cualquier modo, muchos de ellos son evidentes a simple vista, o por lo menos se puede apreciar la consistencia, a lo largo de los testimonios.
En cierto momento, por equis causas, decidí aprender la técnica de desprogramación de lo negativo, y la practiqué un tiempito, en el cuarto de la pensión donde vivía en ese momento.
La sigo aplicando a quien lo pida, claro.
Aquí transcribo dieciséis casos.

Entre las cosas que no es necesario contar, figura el qué se hace con lo que sale del cuerpo en cada caso, y lo que llamo la “reprogramación abierta de lo positivo”, que consiste básicamente en visualizar un baño de luz que inunda el cuerpo, para ocupar con algo simbólica y contundentemente positivo –luz- el espacio psíquico abandonado por todo aquello de lo cual uno se compromete a “vaciarse”.
Todo esto tiene un correlato en la acción, donde uno “actúa” de diversos modos simbólicamente fuertes lo que hace en la visualización.
Uno de estos modos es la quema de la lista de cosas de las que uno se quiere desprender.
Esta lista se escribe antes de hacer el ejercicio y es absolutamente personal: quien guía el ejercicio no tiene porqué saber los contenidos de la lista, y de hecho es mejor que no los sepa para no inhibir al ejecutante al momento de confeccionarla.
La quema de la lista se realiza con fósforos, en un espacio preparado a tal fin, y se considera que la cantidad de fósforos que se usan para reducirla a cenizas, así como qué es lo último en quemarse, son indicios reveladores acerca de cuanto tiempo tardará en completarse la desprogramación, y qué es lo que más va a tardar.

A continuación, los casos, con algunas indicaciones particulares cuando es relevante. Las edades son mayormente calculadas a ojo, es el tipo de cosas que no se me ocurre preguntarle a nadie, pero a la hora de quitarse el equipaje sobrante tiene importancia.
En la narración salto casi todos los pasos de la entrada en relajación y visualización y transcribo directamente lo que sale de cada pierna al sacudirla, y la quema de la lista.
Vale la pena aclarar que, a pesar de estar en una relajación bastante profunda y visualizando, la gente mantiene la capacidad de hablar y conversar, que es la forma a través de la cual monitoreo, mediante preguntas claras, lo que va ocurriendo dentro de sus mentes. El escenario, de este lado, es una persona acostada en el piso y hablando poco y cada tanto, y yo sentado en un silla cerquita, preguntando y tomando notas en un cuadernito.
Del otro lado, depende de cada uno. Estos son algunos fragmentos que llegan de allá para acá.

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Algún día de fines de agosto de 2009

GP (varón, 36 años). Somos amigos desde hace años, conozco buena parte de su problemática, y lo que sale en cada caso (o pie) me parece coherente con lo que sé de el.
Me sorprende descubrir que en mi primer desprogramación, ya conozco el clima: cuando enseñaba masaje inducía una relajación a los estudiantes en todas las clases. Se produce una empatía con una textura muy particular entre “relajante” y “relajandos”: no la esperaba, pero la reconozco en seguida.

Entra en trance y salen de su pierna derecha, textualmente: “rosa” (¿color? ¿líquido?) – “sangre” – “petróleo” (eso aclara lo anterior, supongo).

De la pierna izquierda, “tinta negra, aguada” – cuesta más, tarda mucho, se pone espesa y termina.
La luz que ve en la reprogramación abierta de lo positivo, que llena su cuerpo, es celeste. No sé qué significa eso, tengo que preguntar.

Usa cinco fósforos para quemar la lista.


DV (varón, 38 años). También tenemos relación, pero no conozco toda su problemática. Nótese la similitud con los contenidos de GP, que también son consistentes con lo que Alicia me dictó como emergentes probables y regulares. Al llegar al momento de sacudir su pierna, sale de su pierna derecha “petróleo” (de vuelta textualmente).
De la pierna izquierda: “líquido amarillo” – “líquido marrón”.

Usa un solo fósforo, la quema es rápida, completa.


MP (mujer, 40 y algo?). Tenemos amistad personal, ejercida como se puede en esta acelerada vida moderna. La quiero mucho, pero detesto sus modismos jipis como el uso indiscriminado de la palabra “energía” (que usada, por ejemplo, en la frase “todo es energía”, no significa nada), y cierta tendencia forzada hacia la armonía, encubriendo un fondo bastante claro de emociones negativas rechazadas. Las primeras emergencias de su visualización coincidían con estos prejuicios míos. Ya había sido advertido de que ciertas cosas no deben ser permitidas durante el ejercicio porque son resistencias por miedo o apego, y las censuré mediante la simple frase “eso no se corresponde con tu realidad” o “eso no es, seguí”.

Pierna Derecha: “energía” – “blanco” – “una bola negra!”

Aquí tuve una visualización propia, espontánea: ví una bola negra cayendo de su pie, en dos momentos. En el primero, tenía el tamaño de una bola de pin pon y salía de su pie, era de una sustancia oleosa y concentrada. En la segunda, bruscamente había aumentado su tamaño hasta el de un auto chico, mientras caía en un mar de la misma sustancia oscura, que instintivamente tomé como detritos.

Pierna Izquierda: “nada” – tarda mucho, interpreto resistencia pero no hay nada más que hacer que insistir y esperar– “algo, no sé qué” – “polvo oscuro” – termina pronto, lo considero satisfactorio.

Un fósforo, rápido, completo. El papel queda carbonizado, pero casi íntegro, de modo que se puede leer el texto todavía.

28 08 2009

L (mujer, 25 años?)

Tarda en encontrar el espacio de trabajo dentro de su visualización.
Pierna Derecha: “azul con verde” – “negro” – “violeta” – “celeste” – termina.

Pierna Izquierda: “líquido rojo” – “negro” – “celeste” – “blanco” – “rosa” – “amarillo” – “lila” – “blanco” (mucho) – termina.

Ve la luz inmediatamente, viene de una estrella, ella es la estrella.
Toma dos fósforos pegados, la lista arde en seguida, completa. Tira las cenizas ahí mismo, en el tacho de mi habitación.


29 08 2009

K (mujer, 22 años?)

Pierna Derecha: “polvo”.

Pierna Izquierda: “polvo más espeso”.

Visualiza muy rápido. Abolla el papel, usa cinco fósforos. Al principio arde muy lento, al final rápido.

J (varón, 30 años)

Pierna Derecha: “como agua” – “como una pelota que se despega” – “parece que se va, pero vuelve”. Asumo que es su personalidad obsesiva, la reconozco por la mía propia y le indico que no, que se va de veras. Termina.

De su pierna izquierda sale “como agua oscura”.

Todo rápido, incluso la quema inicial del papel, pero quedan restos. Llegamos a diecinueve fósforos.


15 11 2009

JM (varón, 30 años?). No tenemos relación, excepto una lectura de carta previa que le hiciera, y a raíz de la cual le sugerí tomar la desprogramación.

Pierna Derecha: “petróleo con soles” – “una cara que conozco” – “un cocodrilo” – “martillos”.
Evidentemente no esperaba estas manifestaciones, pero se lo toma con simpatía.

Pierna Izquierda: “una soga” – “dos caras que conozco” – “una situación” – “una cinta”.

Usa ocho fósforos.

NO (mujer, 27 años?) Nos conocimos en la misma situación que con JM.

Pierna Derecha: “agua” – “luz cálida” – “late” – “cosquillas”.

Pierna Izquierda: “algo pesado” – “una piedra” – “siento un hueco”.

Diez fósforos.


23 11 2009

I (mujer, 25 años?) Tenemos poca relación, sabía que andaba con problemas personales pero sin mayores detalles.

Pierna Derecha: “un cacho de sombra” – “cordón”.

Pierna Izquierda: “algo blanco y azul”.

La sesión es difícil, hay mucho ruido, es interrumpida de repente por la entrada de una persona en la habitación, pero la completamos.

No tomé nota de los fósforos.

13 12 2009

C (mujer, 23 años?)

Pierna Derecha: “líquido amarillo” – no sé bien qué”.

Pierna Izquierda: “se me salió el zapato” – “rayos azules”.

Usa cuatro fósforos. Me sorprende la poca cantidad de elementos de su visualización, pero no es cuestión de buscarle el pelo al huevo.

JL (varón, 27 años)

Pierna Derecha: “sombras” – “arena” – “agua”.

Pierna Izquierda: “humo” – “polvo rojo” – “la zapatilla” – “la media” – “algo pegajoso”.

Al quemar la lista primero la arruga comprimiéndola, luego está pendiente de todo, muy encima del fuego, constantemente avivándolo o intenando apurar el proceso.
Usa veintiocho fósforos.
Es llamativo que ambos perdieran la zapatilla al sacudir el pie, no le pasó a otras personas.

08 01 2010

M (varón, 20 años). Nos conocemos poco, pero es claro que no se hace problemas al pedo.

Pierna Derecha: “como sombras”. Termina muy rápido.

Pierna Izquierda: “como pinchos o agujas”. Dura un poco más.

Rompe la lista, arde a la primera. Dos fósforos.


12 01 2010

C (mujer, 21 años). Conozco parte de su historia. Es la razón de que le insistiera en que hiciera esto. Si bien encuentro coherencia, también me sorprenden algunas cosas, por ejemplo la aparentemente poca cantidad o fuerza simbólica de lo que sale de sus pies, hasta la explicación a posteriori que me da.

Pierna Derecha: “raro” – “ropa” – “pez” – “cráneo” – “ropa femenina” – “algo que no quiere salir” – “salió pero no lo veo”.

Pierna Izquierda: “un juego de te” – “pelo” – termina.
Luego cuenta: “había una sensación muy desagradable desde el plexo hacia abajo, que se iba vaciando hasta que salió del todo, pero no pude ver qué era”. La forma en que la nombra me da la pauta de que lo importante salió.

Tres fósforos.


18 01 2010

CB (mujer, 40 años?). Llegó por internet: leyó la descripción de la desprogramación en el blog y le itneresó.

Pierna Derecha: “corchos”.

Pierna Izquierda: “botones de diferentes colores”.

Olvida hacer la parte de recibir la luz. Lo considero medianamente significativo, no demasiado. Completa el ejercicio.
Saca la lista más extensa que haya visto: tres hojas.
Pero lo resuelve con tres fósforos.


25 01 2010

M (varón, 38 años?). Tenemos relación artística y amistad, me hace al aguante además con casi todos los emprendimientos, y éste le interesó particularmente.

Pierna Derecha: “una manguera o una víbora negra” – “huevo blanco”

Pierna Izquierda: “luz amarilla y rosada” – “huevitos como el blanco pero mas chiquitos”

Un fósforo. Quedan letras reconocibles en el papel quemado.


01 02 2010

SS (varón, 25 años?). Casi no nos conocemos, más que chateando. Nos conocimos en otro proyecto artístico, le ofrecí la desprogramación chateando, cuando vi sus últimas obras.
En serio: cuando vi sus obras.
Siento todo el tiempo que su mente consciente y subconsciente es hipercreativa e interfiere, constantemente trata de forzar los emergentes hacia algo familiar o a lo que pueda asignar significado.
Por supuesto, es mi opinión, pero me obliga a tomar postura, dado que estoy en el rol de guía y contención del ejercicio.
Me limito a monitorear seguido preguntando cuando hace silencios largos, pidiendo que siga cuando parece no pasar nada, y ayudando a dar las cosas por terminadas cuando temo que se agote a mitad de camino por darle cabida a la interferencia de su intención de hacer “que pasen cosas”.

Pierna Derecha: “algo negro” – “una especie de hombrecito absolutamente consumido, una asquerosidad…” – “encima se queja el hijo de puta” – “ahora está saliendo ella” – “ no sé qué es eso tercero” – “otro más” – “algo envuelto en un manto” – “el último resabio” – “siento algo cálido que quiere entrar” – “falta cada vez menos”. Lo ayudo a terminar.

Pierna Izquierda: “no sé porqué siento que en el izquierdo no hay nada, que estaba todo en el derecho” –le digo que no, que seguramente hay, pero tarda en salir- “sonrisas” – siente que ahí vamos hacia algún lado - “hiedras” – se intensifica mi sensación de estar llegando – “sonrisas, una gran planta” – “ramas sueltas” – “tierra” – “mucha sangre!” – “sigue saliendo sangre, casi no hace falta que sacuda” – “viento” – “listo”. Perfecto.

Usa cuatro fósforos.






















háganle click para agrandar, que está buenísimo

jueves, 14 de enero de 2010

Desprogramación o remoción de lo negativo en nuestra historia personal

Inauguramos la sección "Servicios".
Próximamente en este mismo blog, o en otro propio, masajes y lecturas de tarot. Estoy preparando los textos que expliquen más o menos qué tipo de masaje, de lecturas, de qué hablamos cuando decimos cualquiera de estas cosas, etc.
Las FAQ´s, que le dicen.
Lo que se presenta hoy acá es un ejercicio hiper sencillo, muy útil, fundacional, que me diera Alicia Valero.
Se realiza en una única sesión de menos de una hora y estoy positivamente convencido de que es una herramienta súper útil para el autodesarrollo.
Cobro por aplicarlo por el sencillo motivo de poder disponer de mi tiempo con las menores presiones económicas posibles, pero no es lo fundamental: cualquiera que piense que lo necesita y no dispone de los $50, nada más comuníquese a muduriaga@hotmail.com, o al 15 61 70 79 44, y hablamos.
TIENEN que saber que es infinitamente más probable que los saque volando a la primer ida y vuelta con el horario, que por cuestiones económicas. El dinero no, pero el tiempo sí es para mí muy importante.
Los invito a leer de qué se trata la desprogramación de lo negativo, lo más importante que deben saber es que


No se trata de palabras, sino de acciones...


1-Para qué es esto.

El objetivo de la desprogramación es ayudar a la persona a modificar su conducta en aquellas áreas en que la misma le produce molestias, problemas, dolor o sufrimiento.

2-Dónde trabaja esto.


Los seres humanos tenemos una serie de recursos para manejar nuestra conducta.
Somos concientes de muchos de estos recursos, y no lo somos de muchos más.
Todos nuestros recuerdos, por ejemplo, están en algún lugar, “olvidados”, hasta el momento de recordarlos y traerlos a la conciencia.
Evidentemente el hecho recordado “vive” dentro nuestro, pero hasta el momento de recordarlo ni el hecho, ni el mecanismo por el cual lo recuperamos, son visibles para nuestra mente.
Todos los hechos que hemos vivido, recordados o no, nos llevaron en su momento a sacar alguna conclusión al respecto.
Hay dos reglas generales: a)- todas las conclusiones que sacamos en el momento son correctas, y b)- eso no significa que vayan a ser correctas para siempre.
Pero las conclusiones implican asumir una posición, o aprender una conducta respecto de algo.

Así como hay un mecanismo que se ocupa de recuperar los recuerdos almacenados, hay otro mecanismo, que por una convención ya establecida llamaremos “computadora”, que se ocupa de automatizar las respuestas y las conclusiones que se derivan de los hechos a los que la persona se ve expuesta más seguido.
La “computadora” no reside en la conciencia regular ni en el inconciente profundo sino en el espacio intermedio del subconsciente, y tiene manejo de un campo amplio de cosas: las respuestas conscientes, inconscientes, voluntarias e involuntarias de la persona y de su organismo, porque así se asegura la mayor eficacia en su función, que es la de minimizar la energía y tiempo dedicados a calcular y evaluar situaciones, para optimizar la capacidad de respuesta.

Supongamos el siguiente ejemplo: una persona vive en un lugar donde puede cruzarse con perros agresivos, digamos cerca de un bosque.
Esta persona necesita poder discernir muy rápidamente si está en peligro o no, y actuar en consecuencia.
La computadora toma nota de las experiencias previas, de lo que se diga en el entorno, de lo que la persona haya aprendido por si misma y de otros, y asocia la idea “peligro” a cualquier manifestación de “perro”.
Con esto, a la menor señal de un perro, el sistema nervioso de la persona segrega adrenalina y la pone en guardia y listo para correr o pelear, con lo que hay un montón de pasos previos de preparación que la persona se ahorra: no tiene que preguntarse si hay o no hay un perro, esperar a verlo, preguntarse si será o no será peligroso, ni esperar a recibir una mordedura para decidir qué hacer, porque la programación de la computadora ya tomó todas las decisiones al respecto, y la persona ya está lista para actuar en consecuencia. Esta velocidad de reacción es valiosísima y puede salvarle la vida muchas veces.

La misma acción se aplica al aprendizaje de todo aquello que ocurre cotidianamente en la vida de la persona: todo lo positivo o negativo, que ocurre regularmente, propicia reflejos condicionados y respuestas pre hechas, que la mente conciente no decide. La mente conciente tiene una especie de “arreglo” con la computadora, tal que le delega la responsabilidad de dar respuesta a un montón de cosas, para estar ella misma libre de atender a otras. Cada parte con sus asuntos.
Y aquí llegamos a la potencial fuente de problemas: la realidad verdadera, inmediata, no es asunto de la computadora: para eso están la mente conciente y otros mecanismos ubicados en el inconciente.
O sea que si las condiciones cambian, la computadora sola no se entera, y sigue repitiendo las respuestas programadas a cada estímulo.

Pero siempre, en algún momento, las condiciones cambian, y hay que modificar la programación.
Supongamos que la persona del ejemplo se muda a la ciudad, donde no hay perros salvajes, sino que absolutamente todos están domesticados. La persona está rodeada de perros, hay señales de ellos, por todas partes, pero ya no corre peligro.
Pero su computadora continúa programada para predisponerlo a la lucha y la huída cada vez que capta señales de presencia de perros, incluso aunque sean tan mínimas que estén por debajo del umbral de la conciencia. Esta persona va a estar permanentemente estresada y angustiada si necesidad, y muchas veces sin saber ni porqué.
Eventualmente, la mente conciente puede establecer conexiones y decir “uy, me acabo de asustar de un perro, esto es lo que estoy sintiendo estos días que me tiene tan mal, tengo que hacer algo porque ya me dijeron que acá los perros no atacan, mirá esa ancianita pasea tres juntos y no se la comen, ya basta con esto, dejémosnos de joder con el miedo a los perros”, y hacer que la persona tome las acciones necesarias para reprogramar la computadora.
La computadora siempre se programa y reprograma mediante hechos y acciones. Verbalizar una intención también es una acción, pero esto es un detalle.

En el caso del ejemplo, la reacción de la persona a los perros no era una fobia, sino un aprendizaje útil en un contexto e inútil en otro. Si la persona es conciente de cuándo asumió el primer aprendizaje, su mente conciente puede atar cabos y decir “las condiciones cambiaron, esto ya no es útil”.

Pero no todos los aprendizajes están disponibles a la memoria.

Hay dos tipos de aprendizajes, los tempranos y los traumáticos, que se mantienen regularmente fuera del alcance de la mente conciente, y por lo tanto no son susceptibles de reprogramación, excepto en circunstancias extraordinarias, o con muchísimo tiempo y reflexión, que en general no tienen otra motivación de ser hecha más que, justamente, circunstancias extraordinarias.

Los aprendizajes tempranos son aquellos que se olvidan a la edad aproximada de cinco años, cuando sobreviene el fenómeno común conocido como “amnesia de los cinco años” o “amnesia infantil”, que abarca el período de la etapa edípica. Permanecen fuera de la conciencia pero, en casos positivas ideales, no requieren revisión ni reprogramación alguna. Todos los cambios que les sobrevengan son, simplemente, nuevos aprendizajes.

Los aprendizajes traumáticos se olvidan, en cambio, por la misma naturaleza del trauma. Cuando algún hecho produce tanta presión psíquica, sea miedo, angustia o dolor, que compromete el funcionamiento cotidiano de la persona o su misma supervivencia, el organismo lo “retira” de la conciencia, pasa a ignorarlo y actuar, en el nivel conciente, como si eso jamás hubiera pasado.
La programación en este caso apunta generalmente a sobrevivir en condiciones donde lo traumático pueda volver a ocurrir, pero sin permitir que la conciencia se entere.
El gran problema de esto es que entonces no es reprogramable en condiciones ordinarias.

Finalmente, es casi imposible que una persona pueda superar los cinco años de vida sin haberse pegado algún susto, del cual se desprende un trauma y el subsiguiente condicionamiento y programación.
Prácticamente todos hemos atravesado algún hecho traumático (normalmente entre uno y tres), que instalaron en nuestra computadora un programa fuera del alcance de la conciencia y de la capacidad de reprogramación.
Este programa dispara, ante ciertos estímulos, una respuesta vieja a circunstancias de nuestra infancia, y por lo tanto inadecuada, pero compulsiva e inconciente.
Afecta nuestra conducta y lo que hacemos de manera directa, pero dado que parte del componente traumático implica que no suba nunca a la conciencia, nos volvemos, en el momento de actuar la programación, ciegos a nuestra conducta, justificándola a través de explicaciones, racionalizaciones o simplemente ignorándola, siendo inconscientes de lo que hacemos, de nuestras propias acciones.
En este caso, percibimos nuestra conducta indirectamente: a través de sus consecuencias. Por lo tanto, regularmente, las consecuencias de nuestra conducta compulsiva son algo que sufrimos como externo, como cosas que “nos pasan” o “nos hacen”.
Pero que tienen la extraña cualidad de ser recurrentes: de ser cosas que “siempre nos pasan” o “siempre nos hacen”.
Los alcances de esto son, siempre, sorprendentes para la propia persona. Como dice Jung, “lo que no se hace consciente se vive como destino”.

3-Cómo trabaja esto.

Los programas de la computadora, como dijimos, se instalan de dos formas regulares: a través de la experiencia de vida, que es como el hombre del primer ejemplo aprendió a temer a los perros, y a través de la reflexión sobre la experiencia y la ejecución de nuevas acciones que produzcan nuevas experiencias y nuevos programas subsiguientes, que es como el mismo hombre aprende a superar el miedo a los perros.
La primer manera es como aprendemos a hablar y todos los actos del sentido común, la segunda es como aprendemos a tocar un instrumentos o cualquier destreza que se deriva de la práctica y el perfeccionamiento.

Pero hay una tercer manera de programar la computadora, que es la que aplicamos aquí.

Ciertos estados de relajación permiten acceso al subconsciente y, con el permiso obligatorio de la persona, y sólo con él, la sugestión.
Esto, según la naturaleza de la sugestión, puede llegar a ser una nueva programación.
Dado que las funciones de la computadora son vastas, no corresponde ni se puede intentar una programación plena.
La tarea es sencillamente imposible, por un lado, y por otro lo más seguro es que las buenas intenciones de un emprendimiento así terminen siendo los adoquines de un camino al infierno.
Lo que se conoce como desprogramación es en realidad la inserción de un nuevo programa, cuya orden básica es “reprograma!”, y la subordinada es, en términos generales, “lo que me hace sufrir”.
Dado que la computadora tiene, como dijimos, manejo de factores sub e inconscientes, la inserción de un programa de tales características le da carta blanca para aprovechar las ocasiones de choque entre la programación vieja y la realidad nueva como oportunidades de reprogramación: fundamentalmente, ablanda la rigidez del condicionamiento previo y acerca a la conciencia las conclusiones y creencias propias de la programación vieja, permitiendo la reflexión y la creación de nuevas respuestas.
Dadas las características del funcionamiento del sub e inconsciente, la generación de nuevas respuestas no requiere obligatoriamente el recuerdo del trauma o aprendizaje, pero si asegura la eventual percepción y toma de conciencia de la programación inadecuada.
Esto ocurre indefectiblemente pero sin plazos, y casi siempre a través de las mismas situaciones de las que uno se quiere liberar, ante las que uno comienza a percibir los propios errores, pero con una nueva capacidad de adaptación y respuesta.

En síntesis, la desprogramación es un motor y una ayuda al aprendizaje vital, que permite superar los condicionamientos del subconsciente, con la ayuda de los mismos mecanismos que en otras circunstancias los hacen fijos e irresolubles.

4-Instrucciones concretas

La desprogramación se realiza en un sola sesión, que consta de una relajación y visualización guiada, y una pequeña ceremonia posterior, donde se actúa/acciona/activa la sugestión implantada en la visualización.
Los requisitos son mínimos, pero deben ser cumplidos.
Se pide asistir con:
- una lista de los “no quiero más”: todas las situaciones negativas en las que uno se encuentra recurrentemente. La lista debe estar encabezada por la frase “no quiero más”, y a continuación se escribe todo lo que a uno se le ocurra. Puede ser “fumar”, “soledad”, “enojarme tan seguido”, “enfermarme”, “no tener trabajo”, “ser inseguro”, absolutamente cualquier cosa.
La lista es absolutamente privada: no va a ser leída por mí, ni debe ser leída por nadie, a fin de asegurarte libertad total en el momento de escribirla.
- Un segundo papel, en blanco. Puede ser una hojita A4, una hoja de cuaderno, un papel de diario o de envoltorio para regalo, lo que gusten. No es para escribir ni nada.
- Un sobre de papel, del tipo que gusten, preferiblemente que les resulte grato a la vista.
- Ropa cómoda.
- Obviamente, sobrios: cualquier persona que consuma regularmente cerveza, marihuana, sedantes o psicoactivos de cualquier tipo (excepto indicación médica, claro), deberá abstenerse desde unas horas antes de la cita. No hace falta mucho: alcanza con no haber consumido el mismo día.

El total del trabajo no lleva más de una hora, regularmente.
Se cobra $50.